domingo, 6 de abril de 2008

LA ESPERA


¡Aquí estoy! como he estado la mayor parte de mi vida… esperando¡¡¡, ¿qué espero?, la verdad no sé exactamente qué es lo que espero. A veces creo que espero a alguien, otras veces creo que espero un momento determinado, unas veces espero a solas, otras en compañía, a veces sola aún teniendo compañía, a veces vacía, a veces llena a reventar. Me pregunto si será válido esperar, me pregunto si alguna vez encontraré lo que busco, si alguna vez entenderé lo que busco.

Hasta ahora creo saber que lo busco a él, lo miro a lo lejos y él no tiene rostro, él es normal, con aciertos y desaciertos, con amores y desamores, ha llorado por otra como yo también lo he hecho por otro, él es una mezcla de ironía y ternura, aparenta ser malo, pero no lo es, no lo es y él no lo sabe, yo lo sé, lo descubrí por la forma en que mira, por la forma en que me toma, con fuerza, pero con delicadeza, con miedo de hacerme daño cuando le susurro que quiero más, con sorpresa, con susto, con gusto, con lujuria, con deseo, con éxtasis, con ganas, con transparencia en la mirada cuando se fija a la mía cada vez que accidentalmente nuestra vista se cruza.

Es él… quien me distinguió a lo lejos entre miles de rostros, entre miles de cuerpos, nos reconocimos, con miedo a sentir, con miedo a entender, con miedo de herirnos nuevamente, como cuando no nos habíamos reconocido, cuando éramos desconocidos en mundos diferentes. El tiempo nos dejó equivocarnos, nos dejó jugar a sentir, nos dejó experimentar antes de encontrarnos, nos dejó frutos, nos dejó cicatrices internas y externas, así podríamos entregarnos sin reservas cuando llegara el momento, con miedo de perder más tiempo, pero con la calma que da la experiencia de las batallas libradas, con cautela, pero con el desespero de dos amantes que reconocen sus cuerpos por primera vez.

Es él lo que espero, tal vez espero la sensación que él me transmite… lo he buscado donde no se debía, donde no estaba, en otros cuerpos, en otras mentes, en otros rostros y es que aún no sé como luce, es por eso que no lo he visto, me he sentado a llorar frustrada por no encontrarlo, lo he perdido mil veces, lo he visto irse, lo he visto venir pero no llegar, ha estado tan cerca, pero lo he esquivado para seguir jugando, he apostado a perdedor y he ganado, he ganado tantas veces que no reconozco entre las cicatrices, no sé que causó qué o quién aportó qué, es una mezcla de batallas y no sé distinguir cuándo empezaron, peor aún, no puedo distinguir cuándo van a terminar.

En mis sueños, su respiración termina dónde empieza la mía, ambas se unen en una sola, los cuerpos se acoplan como si hubiesen sido hechos a medida, pensando uno en el otro, una unión casi sublime a ratos, las palabras exactas en el momento justo. Con un suave sonido apenas entendible él es capaz de arrastrarme en un mar húmedo y llevarme al tormento de desear tenerlo salvajemente pero con calma, sólo él es capaz de esa contrariedad, sólo él es capaz de dominarme, con sólo una mirada es capaz de doblegar mis instintos de mando, mi vocación de líder queda sujeta a su disposición, mi ser entero queda sometido a sus susurros…

No hay comentarios: